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En el año 1935, en pleno periodo de entreguerras, la Marina Italiana se planteó la necesidad de equipar a sus buzos con unos relojes especiales. Estos relojes necesitaban cumplir con unos exigentes requisitos en cuanto a visibilidad y a la capacidad de soportar las extremas condiciones del medio submarino a las que se iban a ver sometidos.

Los relojes comerciales existentes en aquel momento fueron incapaces de cumplir con estas exigencias. De hecho, su escasa luminosidad y su mínima resistencia al agua y a la presión submarina fueron determinantes.

Vista esta situación, la Marina italiana decidió acudir a la casa Panerai, una empresa especializada en la fabricación de equipamiento naval y submarino. Así, tan sólo un año después, en 1936 Panerai presentaba el primer prototipo de lo que posteriormente se convertiría en uno de los relojes militares más importantes de la historia: el Panerai Radiomir. Para el diseño de este reloj, la italiana Panerai contó con la inestimable colaboración de Rolex, formando así una dupla prácticamente insuperable.

Tras las pertinentes y necesarias mejoras efectuadas sobre los primeros modelos (uno de los cambios más importantes fue la sustitución de la corona atornillada inicial por un sistema patentado que asegura una extraordinaria estanqueidad mediante una palanca accionable sobre la corona), el éxito del Panerai Radiomir se hizo incontestable.

La denominación de Radiomir se debe a que tanto los índices como los números de estos relojes se recubrieron con Radio, un elemento químico que ofrecía una visibilidad casi perfecta en situaciones de escasa o nula luminosidad. Sin embargo, los nocivos efectos radiológicos del Radio utilizado en los primeros Radiomir obligaron a Panerai a sustituir este material por el Tritio, un compuesto más seguro y manejable y de características igualmente idóneas para una correcta visión en la oscuridad. Esto propició que los relojes Radiomir pasaran a denominarse Luminor.